LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 12:21; Romanos 7:8-13; Job 24:14, 15; Éxodo 16:4-30; Hebreos 8:10; 10:16; Romanos 13:8-10.
PARA MEMORIZAR:
“Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará” (Isa. 33:22).
PENSAMIENTO CLAVE:
La Ley de Dios es una parte inseparable de toda la Biblia. También es una expresión de su amor. Y así, cuando amamos, revelamos la plenitud y la belleza de la Ley de Dios.
COMO ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA, a menudo oímos decir que la Ley es una transcripción del carácter de Dios. (Entonces, como Dios no cambia, la Ley –que revela su carácter– tampoco cambia.) Pero ¿qué significa que la Ley sea una expresión del carácter de Dios?
Supongamos que vives en un país donde la palabra del rey es la ley. (“El Estado soy yo”, dijo un rey de Francia.) El rey emite leyes que son represivas, llenas de odio, injustas, discriminatorias, etc. Esas leyes ¿no representarían la clase de persona que es el rey? ¿No revelarían su carácter?
Piensa en algunos de los déspotas del mundo. ¿Cómo revelan sus leyes la clase de personas que fueron?
Si la Ley revela el carácter del Legislador, ¿qué revela la Ley de Dios acerca de él? Cuando entendamos que la Ley de Dios es un cerco, una protección para nuestro bien, comprenderemos mejor cómo es Dios.
Esta semana consideraremos la Ley y al Legislador.
Domingo 5 de febrero
LA LEY EN EL SINAÍ
Lee Éxodo 19:18 y 19; 20:18; Deuteronomio 5:22; y Hebreos 12:21. En estos textos se describe la ocasión en que se dio la Ley en el monte Sinaí. ¿Por qué fue algo tan atemorizante?
Éxo 19:18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque el Eterno había descendido sobre él en fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. Éxo 19:19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo. Moisés hablaba, y Dios le respondía con tronante voz.
Éxo 20:18 Todo el pueblo vio y oyó los truenos, los relámpagos, el sonido de la bocina y el monte que humeaba. Y temblando de miedo, se mantuvieron lejos.
Deu 5:22 "Estas palabras habló el Eterno a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, la nube y la oscuridad, con potente voz, y no añadió más. Las escribió en dos tablas de piedra, y me las dio a mí.
“El pueblo de Israel estaba anonadado de terror. El inmenso poder de las declaraciones de Dios parecía superior a lo que sus temblorosos corazones podían soportar. Cuando se les presentó la gran norma de la justicia divina, comprendieron como nunca antes el carácter ofensivo del pecado y de su propia culpabilidad ante los ojos de un Dios santo. Huyeron del monte con miedo y santo respeto” (PP 318).
Hay algo muy poderoso en esta cita de Elena de White. Cuando se le presentó la Ley al pueblo, ellos se dieron cuenta “como nunca antes” de cuán malo era el pecado y de su propia culpabilidad a los ojos de Dios.
Así, desde el mismo principio de la relación de pacto de Israel con Dios, podemos ver una revelación del evangelio en la Ley. La Ley nunca tuvo la intención de ser un medio de salvación, aun en el Sinaí; más bien, era para mostrar al pueblo su necesidad de salvación. Enseguida después de promulgar la Ley, recibieron instrucciones de construir un santuario, que les revelaría el plan de salvación. La Ley había de señalar a la gente la Cruz, y su necesidad de expia- ción y redención. No es extraño, entonces, que temblaran ante la Ley, porque la Ley les mostraba cuán pecadores y caídos eran ellos.
Lee Romanos 7:8 al 13. ¿Cómo revelan estos versículos esta verdad vital? ¿Qué está diciendo Pablo que hace la Ley? Ver también Sal. 119:6.
Rom 7:8 Pero el pecado, tomando ocasión por el Mandamiento, produjo en mí todo deseo codicioso. Porque sin la Ley, el pecado está muerto.* Rom 7:9 Así, en otro tiempo, yo vivía sin la Ley, pero cuando vino el Mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. Rom 7:10 Y hallé que el mismo Mandamiento destinado a dar vida, me trajo muerte. Rom 7:11 Porque tomando ocasión por el Mandamiento, el pecado me engañó, y por él me mató. Rom 7:12 Así, la Ley es santa, y el Mandamiento santo, justo y bueno. Rom 7:13 Luego, lo que es bueno, ¿vino a ser muerte para mí? ¡De ninguna manera! Sino que el pecado, para que fuera reconocido como pecado, por medio de lo que es bueno, me causó la muerte, para que por el Mandamiento se viera la malignidad del pecado.
Sal 119:6 Entonces no tendré que avergonzarme,* al considerar todos tus Mandamientos.
En un sentido, Pablo está afirmando aquí lo que Elena de White escribió que sucedió en el Sinaí. El problema no está en la Ley de Dios, sino con los pecadores que han violado la Ley, como todos lo hemos hecho. Pablo está mostrando cómo la Ley está inseparablemente unida al evangelio, ya que la Ley nos muestra cuán pecadores y caídos somos.
Lee Éxodo 20:1 al 17. ¿Tiemblas ante la Ley? La Ley ¿te produce convicción?
¿Cuáles son tus emociones al leer la Ley y compararte con ella?
Éxo 20:1 Entonces Dios habló estas palabras: Éxo 20:2 "Yo Soy el Eterno tu Dios, que te saqué de Egipto, de casa de servidumbre. Éxo 20:3 "No tendrás otros dioses fuera de mí. Éxo 20:4 "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra. Éxo 20:5 "No te inclinarás a ellas, ni las honrarás. Porque el Eterno tu Dios soy yo, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y la cuarta generación, a los que me aborrecen. Éxo 20:6 "Pero trato con invariable amor por mil generaciones a los que me aman y guardan mis Mandamientos. Éxo 20:7 "No tomarás el nombre del Eterno tu Dios en vano. Porque el Señor no dará por inocente al que tome su nombre en vano. Éxo 20:8 "Acuérdate del día sábado para santificarlo. Éxo 20:9 "Seis días trabajarás y harás toda tu obra. Éxo 20:10 "Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Éxo 20:11 "Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo. Éxo 20:12 "Honra a tu padre v a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da. Éxo 20:13 "No matarás. Éxo 20:14 "No cometerás adulterio. Éxo 20:15 "No hurtarás. Éxo 20:16 "No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. Éxo 20:17 "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo".
Lunes 6 de febrero
LA LEY ANTES DEL SINAÍ
Como todo adventista del séptimo día sabe, apenas hablamos de los Diez Mandamientos y el Sinaí, escuchamos decir que los Diez Mandamientos se dieron por primera vez a los judíos en Sinaí; por eso, son una institución judía o del Antiguo Testamento, y no se aplican a nuestros días.
Hay numerosos problemas con esa teología ya que, si fuera cierta, ¿cómo habría existido pecado antes del Sinaí, “pues el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4)? El Génesis tiene sorprendentes testigos de la existencia de la Ley de Dios mucho antes del Sinaí.
Génesis 1 y 2 describen la perfecta Creación de Dios. Génesis 3 registra la caída de Adán y Eva. En el capítulo siguiente aparece el primer homicidio. ¿Cómo sabía Caín que era culpable de homicidio por asesinar a su hermano si no había Ley?
Mucho antes del Sinaí, Dios mencionó el asesinato en el pacto que estableció con Noé después del Diluvio (Gén. 9:6).
En el libro de Job, el más antiguo de la Biblia, encontramos a Dios elogiando dos veces la rectitud de Job. ¿Qué afirma acerca del carácter de Job? (Job 1:8; 2:3).
Obviamente, existía una norma del bien y del mal. Job vivió muchos años antes del Éxodo, y ni siquiera estaba en la línea del Pacto.
Lee Job 24:14 y 15. ¿Cómo nos ayudan estos versículos a comprender qué incluía la norma del bien y del mal?
Job 24:14 "A la luz se levanta el asesino, mata al pobre y al necesitado, y de noche ronda como ladrón Job 24:15 "El ojo del adúltero aguarda la noche, diciendo: 'Nadie me verá', y esconde su rostro.
Cuando Abraham le mintió al rey Abimelec acerca de Sara, Dios lo reprendió por su falsedad. Y, aunque Abimelec no era un israelita, Dios le aplicó la misma norma de pureza matrimonial que se encuentra en el Decálogo, y le exigió que devolviera a Sara, a Abraham (ver Gén. 20:9).
¿Cuál es el testimonio que Dios le dio a Isaac acerca de su padre Abraham? Gén. 26:4, 5.
Gén 26:4 "Multiplicaré tus descendientes como las estrellas del cielo, y les daré todas estas tierras. Y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu Descendiente. Gén 26:5 "Porque Abrahán oyó mi voz, y guardó mi precepto, mis Mandamientos, mis normas y mis leyes".
En el hebreo, Génesis 26:5 usa cuatro palabras diferentes, mshmart, mzvot, huqot, y torot (de Tora, “la ley”) para describir lo que Abraham obedeció. Entre todos ellos, estaban los Diez Mandamientos.
Cuando Jacob, a pedido de Dios, regresó a Bet-el para edificar un altar al Señor, sintió la necesidad de un reavivamiento de su clan. ¿Qué pidió a su familia que hiciera? (Ver Gén. 35:2, 3.)
La idea de que no había Ley hasta el Sinaí no tiene lógica a la luz de lo mucho que la Biblia enseña acerca de la vida antes del Sinaí.
Martes 7 de febrero
EL SÁBADO ANTES DEL SINAÍ
Dios no reveló cómo comunicó su Ley a la humanidad antes del Sinaí, pero es claro que el dar la Ley allá no era la exposición inicial al mundo de sus preceptos.
Muchas personas, obligadas a conceder este punto, alegan que fue solo el mandamiento del sábado el que se dio en el Sinaí y que, por lo tanto, es exclusivamente judío y no corresponde para los cristianos de hoy.
¿Cuánta validez tiene esta afirmación?
Lee Génesis 2:1 al 3. ¿Qué nos enseña este pasaje acerca del sábado antes del Sinaí?
Gén 2:1 Así quedaron acabados los cielos y la tierra, y todas sus criaturas.* Gén 2:2 Y acabó Dios en el séptimo día la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de todo lo que había hecho en la creación. Gén 2:3 Y Dios bendijo al séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
En Éxodo 5:1 al 5, la Biblia revela a Moisés y a Aarón luchando con Faraón con respecto a dejar salir a Israel. El versículo 5 es especialmente iluminador.
Lee Éxodo 5:5. ¿Qué indicación hay allí acerca del sábado?
Éxo 5:5 Dijo también Faraón: "Ahora que el pueblo del país es mucho, vosotros los hacéis descansar de su trabajo".
La respuesta de Faraón: “Les hacéis cesar de sus tareas” es bien clara. En el lenguaje original hay varias palabras para descanso, pero el verbo que usó Faraón deriva de la palabra para “sábado”. Faraón les dijo a Moisés y a Aarón: “Ustedes los hacen sabatizar de sus labores”, una sugerencia de la realidad del descanso sabático antes del Sinaí.
Sin embargo, una prueba concreta del sábado antes del Sinaí aparece en Éxodo 16, cuando Dios proveyó el maná para Israel en el desierto. Este milagro, que duró 40 años, comenzó antes de que los hijos de Israel llegasen al monte Sinaí.
Lee Éxodo 16:4 al 30. ¿Cómo demuestran estos versículos la existencia del sábado (séptimo día) antes de la experiencia del monte Sinaí?
Éxo 16:4 El Señor dijo a Moisés: "Os haré llover pan del cielo. Y el pueblo saldrá diariamente, y juntará la porción para cada día, para que yo lo pruebe, si andará en mi Ley, o no. Éxo 16:5 "Pero el sexto día prepararán lo que hayan juntado, que será el doble de lo que junten cada día". Éxo 16:6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: "Esta tarde sabréis que el Eterno os sacó de Egipto. Éxo 16:7 "Y a la mañana veréis la gloria del Señor, porque él ha oído vuestra murmuración contra él. Porque nosotros, ¿qué somos para que murmuréis contra nosotros?" Éxo 16:8 Y agregó Moisés: "A la tarde el Señor os dará carne para comer, y a la mañana os dará pan para saciaros. Por cuanto él oyó vuestra murmuración contra él. Porque nosotros, ¿qué somos? Vuestra murmuración, no es contra nosotros, sino contra el Eterno". Éxo 16:9 Y dijo Dios a Moisés y a Aarón: "Di a toda la congregación de Israel: 'Acercaos a la presencia del Eterno, que oyó vuestra murmuración'". Éxo 16:10 Cuando Aarón estaba hablando a toda la congregación, los israelitas miraron hacia el desierto, y vieron la gloria del Señor, que apareció en la nube. Éxo 16:11 Y el Eterno dijo a Moisés: Éxo 16:12 "He oído la murmuración de los israelitas. Diles: 'Al atardecer comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan. Y sabréis que Yo Soy el Eterno vuestro Dios'". Éxo 16:13 Y al atardecer llegaron codornices que cubrieron el campamento, y a la mañana descendió rocío alrededor del campamento. Éxo 16:14 Cuando el rocío cesó de descender, vieron sobre la superficie del desierto algo menudo, redondo, parecido a la escarcha. Éxo 16:15 Y al verlo, dijeron: "¿Qué es esto" Porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: "Es el pan que el Eterno os da para comer. Éxo 16:16 "Esto es lo que el Señor ha mandado. Junte cada uno lo que pueda comer, un omer por persona (unos 2 kgs). Conforme al número de vuestras personas, cada uno juntará para los que están en su tienda". Éxo 16:17 Y los israelitas lo hicieron así. Y juntaron unos más y otros menos. Éxo 16:18 Y cuando lo medían por omer, no sobraba al que había juntado mucho, ni faltaba al que había juntado poco. Cada uno juntó lo que podía comer. Éxo 16:19 Y Moisés les dijo: "Ninguno deje de ello nada para mañana". Éxo 16:20 Pero no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron para el día siguiente. Y crió gusanos y se pudrió. Y Moisés se enojó con ellos. Éxo 16:21 Cada mañana, cada uno juntaba lo que podía comer. Y cuando el sol calentaba, se derretía. Éxo 16:22 En el sexto día juntaron doble porción, dos omeres para cada uno (unos 4 kgs). Y los príncipes de la congregación se lo dijeron a Moisés. Éxo 16:23 Moisés respondió: "Esto es lo que ha dicho el Señor. Mañana es el santo sábado, el reposo consagrado al Eterno. Lo que tengáis que cocer, cocedlo hoy; y hervid lo que tengáis que hervir; y guardadlo para mañana". Éxo 16:24 Y ellos lo guardaron hasta el día siguiente, como Moisés había mandado, y no se pudrió, ni se agusanó. Éxo 16:25 Entonces les dijo Moisés: "Comedlo hoy, porque hoy es el sábado del Señor. Hoy no lo hallaréis en el campo. Éxo 16:26 "En los seis días lo juntaréis, pero el séptimo día es sábado, en él no se hallará". Éxo 16:27 A pesar de todo, algunos del pueblo salieron en el séptimo día a juntar, y no hallaron nada. Éxo 16:28 Y el Señor dijo a Moisés: "¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis Mandamientos y mis leyes? Éxo 16:29 "Mirad que el Señor os dio el sábado. Por eso en el sexto día, os da pan para dos días. Quédese, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día". Éxo 16:30 Así, el pueblo reposó el séptimo día.
Nota las palabras de Dios a Moisés en el versículo 28: “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” Es una clara indicación de que las leyes y los mandamientos de Dios existían antes de la revelación en el Sinaí y de que, entre esos mandamientos, estaba el sábado del séptimo día. De este modo, aunque algunas cosas especiales sucedieron cuando Dios dio la ley en el monte Sinaí, los Diez Mandamientos mismos no eran nuevos.
¿Cómo es tu experiencia con el sábado? ¿Amas el sábado, lo temes o eres ambivalente acerca de él? ¿Qué puedes hacer para enriquecer tu experiencia con el Señor mediante el don del sábado?
Miércoles 8 de febrero
LA LEY Y LOS PROFETAS
Existe poca controversia acerca de la existencia de la Ley en el período posterior al Sinaí. Los escritos del Antiguo Testamento están llenos de menciones de la Ley. Y aunque, muy a menudo, hacen referencia a la transgresión de la Ley por parte de Israel, y al subsecuente castigo, otros textos revelan la reverencia y el gran amor que muchos de Israel tenían por toda la Ley, que incluía no solo los Diez Mandamientos, sino también todas las reglas y los preceptos que Dios les había dado.
¿Cómo exaltan la Ley los siguientes textos? ¿Qué actitudes revelan? Isa. 48:17, 18; Sal. 119:69-72; Sal. 119:97-103; Jer. 31:33
Isa 48:17 Así dice el Eterno, tu Redentor, el Santo de Israel: "Yo, el Eterno Dios tuyo, te enseña provechosamente, te encamina por el camino que debes seguir.
Sal 119:69 Aunque los soberbios forjaron mentira contra mí, guardo de todo corazón tus Mandamientos. Sal 119:70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo, pero yo en tu Ley me deleito. Sal 119:71 Bueno me fue haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. Sal 119:72 La Ley de tu boca es más preciosa para mí, que miles de monedas de oro y plata.
Sal 119:97 ¡Cuánto amo yo tu Ley! Todo el día es mi meditación. Sal 119:98 Tus Mandamientos me han hecho más sabio que mis enemigos, siempre me acompañan.* Sal 119:99 Más que todos mis maestros he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.* Sal 119:100 Más que los ancianos he entendido,* porque he guardado tus Mandamientos. Sal 119:101 De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu Palabra. Sal 119:102 No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste. Sal 119:103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus Palabras! Más que la miel a mi boca.
Jer 31:33 "Este es el pacto que haré con Israel después de aquellos días, —dice el Eterno—: Pondré mi Ley en sus mentes, y la escribiré en sus corazones. Y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
Contrariamente a la creencia popular, los que entendían la función de la Ley en Israel nunca la vieron como un medio de salvación. La religión hebrea fue siempre una religión de gracia, aun cuando el pueblo se fuera de un extremo al otro: de pisotear la Ley abierta y ostensiblemente, como en el período del primer Templo, al legalismo extremo, como se ve en el tiempo de Jesús.
Entonces, ¿por qué ese amor a la Ley? Si comprendemos que la palabra “ley” abarca no solo los Diez Mandamientos sino todas las enseñanzas del Antiguo Testamento, en especial las de los primeros cinco libros de Moisés, entonces entenderemos que ellos amaban el mensaje de salvación de gracia. Ellos amaban “la verdad” como se les había revelado y como la habían captado. No era un amor a las reglas, sino un amor a un conjunto de criterios y principios que, si los guardaban, les abrirían el camino a muchas bendiciones y promesas, porque Dios les había dado todo eso para su propio bienestar.
¿Es diferente hoy?
Piensa en todo lo que Dios nos ha dado como pueblo. ¿Qué podríamos hacer para vivir en la maravillosa luz con que hemos sido bendecidos?
Jueves 9 de febrero
LA LEY EN EL NUEVO PACTO
Desde el comienzo, los principios de los Diez Mandamientos fueron dados a la humanidad por el amor de Dios por las personas. La Ley siempre tuvo la intención de ser una bendición. Tú obedeces la Ley, y eres protegido de los daños del pecado; desobedeces, y afrontas las inevitables consecuencias de la transgresión. ¿Quién necesita teología para saber cuán dolorosos son el pecado y sus consecuencias? ¿Cuán a menudo podemos leer los resultados del pecado en el rostro de quienes fueron devastados por él?
Aunque algunas secciones del Nuevo Testamento –específicamente en los escritos de Pablo– tratan con quienes entendieron mal el propósito de la Ley, los Mandamientos de Dios son presentados en el Nuevo Testamento en forma positiva y elevadora.
Lee Hebreos 8:10 y 10:16 en sus contextos. ¿De qué modo se presenta la Ley en estos textos? ¿Como algo relevante o como algo negado por la gracia?
Heb 8:10 "Este es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días -dice el Señor-: Pondré mis leyes en la mente de ellos, las escribiré sobre su corazón; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
Heb 10:16 "Este es el pacto que haré con ellos, después de aquellos días -dice el Señor-. Pondré mis leyes en sus corazones, y las grabaré en sus mentes.
Hay personas que procuran oponer la Ley al amor de Dios o a su gracia, con la idea de que si, realmente amas, entonces niegas la Ley de Dios. En un sentido, se podría alegar que el amor trasciende la Ley, que alguien que realmente ama a Dios y a los otros revela los principios últimos de la Ley. Pero esto no es una excusa para negar la Ley. Por el contrario, el amor cumple la Ley; es la Ley expresada en su forma más pura.
Vendría a ser como las partes de un automóvil. Las partes no existen como un fin en sí mismas; están allí para que el vehículo vaya de un lugar a otro. Ese es su propósito, de modo que el automóvil pueda moverse. No obstante, si falta alguna parte, el auto no puede funcionar. La Ley es como eso: no es un fin en sí misma, pero es el medio para un fin, y ese fin es una profunda expresión de amor a Dios y a los otros.
Lee los siguientes versículos. ¿Cómo nos ayudan a comprender el vínculo entre el amor y la Ley? Rom. 13:8-10; Gál. 5:14; Sant. 2:8; 1 Juan 5:2, 3.
Rom 13:8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros. Porque el que ama al prójimo, cumple la Ley.* Rom 13:9 Porque, "no cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás", y todo otro Mandamiento, en esta sentencia se resumen: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Rom 13:10 El amor no hace mal al prójimo; así el amor es el cumplimiento de la Ley.
Gál 5:14 Porque toda la ley se cumple en este solo precepto: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
Stg 2:8 Si en verdad cumplís la Ley real, conforme a la Escritura: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", bien hacéis.
1Jn 5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus Mandamientos. 1Jn 5:3 Porque en esto consiste el amor de Dios, en que guardemos sus Mandamientos. Y sus Mandamientos no son gravosos.
Medita en los vínculos entre la Ley de Dios y el amor. Guardar la Ley sin amor ¿a qué conduce? Amar sin guardar la Ley, ¿a qué conduce? Escribe tus pensamientos y llévalos a la clase el sábado.
Viernes 10 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Los diez santos preceptos pronunciados por Cristo sobre el Monte Sinaí eran una revelación del carácter de Dios, y dan a conocer al mundo el hecho de que él tiene jurisdicción sobre toda la heredad humana. La ley de los diez preceptos del mayor amor que pueda presentarse al hombre es la voz de Dios que habla al alma desde el cielo prometiéndole: ‘Haz esto, y no quedarás bajo el dominio y el gobierno de Satanás’ . No hay negaciones en esta ley, aunque así parezca. Su sentido es: ‘Haz esto, y vivirás’ [...] El Señor ha dado sus santos Mandamientos para que sean un muro de protección en torno de sus seres creados” (HHD 55).
“En la obra de la redención no hay compulsión. No se emplea ninguna fuerza exterior. Bajo la influencia del Espíritu de Dios, el hombre está libre para elegir a quien ha de servir. En el cambio que se produce cuando el alma se entrega a Cristo, está la más completa sensación de libertad. [...] Pero, cuando deseamos ser libertados del pecado y, en nuestra gran necesidad, clamamos por un poder exterior y superior a nosotros, las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu Santo y obedecen los dictados de la voluntad, en cumplimiento de la voluntad de Dios.
“La única condición bajo la cual es posible la libertad del hombre es que éste llegue a ser uno con Cristo. ‘La verdad os libertará’; y Cristo es la verdad. [...] La sujeción a Dios significa la rehabilitación de uno mismo, de la verdadera gloria y dignidad del hombre. La Ley divina, a la cual somos inducidos a sujetarnos, es la ‘ley de libertad’ (Sant. 2:12)” (DTG 431, 432).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Analicen las respuestas a las preguntas de la sección del jueves. ¿A qué se parece el guardar la Ley sin amor? ¿Cuándo se manifiesta? ¿Cómo es el amor sin la observancia de la Ley? ¿Qué clase de amor es? ¿Por qué ambos deben estar unidos?
2. ¿De qué maneras revela la Ley el carácter del Legislador? ¿Cómo es Dios?
3. ¿Qué quiere decir Elena de White cuando, en la cita más arriba, habla acerca de la Ley como la “ley de libertad”? ¿Cómo puede igualarse la observancia de la Ley con la “libertad”?
4. ¿Qué ejemplos podemos encontrar, en lo que nos rodea, de lo que sucede cuando la gente viola la Ley de Dios? ¿Cuán poderoso es el testimonio de estos ejemplos de valores y de la validez continua de esa Ley?
RESUMEN: La Ley de Dios es una expresión de su amor y, cuando amamos como Dios nos ama, revelaremos la Ley en toda su belleza y poder.
Mensaje Pastoral de la semana
“Deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas. La reforma no producirá los buenos frutos de justicia a menos que esté relacionada con el reavivamiento del Espíritu.” MS Tomo 1 pág. 49
Oremos para que sea una realidad en la iglesia de Palermo.
Un feliz sábado que Dios te bendiga. Con aprecio
Fredy Martínez
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Encuentros con Jesús Lunes 6:45 PM
Dios nos ayude a orar, no con palabras floridas ni repeticiones, sino con sencillas expresiones de alabanza, confesión, gratitud y petición, para que sea una fragante realidad nuestra conversación con El.
Jueves de oración y testimonio 8:00 a 12:00 M
“Cuando toda voz ha sido silenciada y tranquilos en su presencia esperamos, el silencio del alma hace más perceptible la voz de Dios” MCP pág. 26.
La Voz de la Esperanza
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